
La casa encendida es una obra que ha sido declarada de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura del Ministerio de Educación; Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación en 2019. La versión original es de la escritora y psicóloga Ana Kurtzbart y es llevada al teatro de títeres por Gabriela Marges y la música, siempre bella, de Carlos Gianni.
¿Qué le pasa a un niño cuando no puede dormir?
Aquí nos encontramos con Sebastián, que no duerme porque tiene pesadillas, sueña con el Monstruo de la Oscuridad. Tiene miedo y le pide a su pájaro Oliverio que haga algo para que la oscuridad no exista más. Difícil tarea, ya que la luz encendida de su casa lo ayuda a veces, pero resulta molesto para su familia y sus vecinos.
Así, nuestro Sebastián, en esta versión libre, iniciará un camino para enfrentar al monstruo, que es una clara expresión de sus propios miedos, a la vez que irá descubriendo que la oscuridad tiene sus ventajas: le permite, por ejemplo, conocer a las luciérnagas. No obstante, el Monstruo siempre acosa, es feo, malo, temible.
Esta puesta muy atinada para niños pequeños, con maravillosos títeres y músicos en escena tiene, como siempre, varias claves de lectura. Por un lado, una estética que nos remite al cuadro de Van Gogh, La noche estrellada sobre el Ródano; por otro, la pregunta acerca de los miedos de los niños: no se trata de romantizarlos ni de ponerle colores sino de construir modos de acompañamiento que alivien el malestar infantil. Los miedos varían y jamás se enfrentan sin ayuda.

La obra genera en los niños presentes reacciones diversas, se ríen, gritan, dan pistas a Sebastián e incluso al Monstruo, lo que resulta un indicador interesante para pensar cómo llega La casa encendida al público infantil.
La obra es interesante, divertida, bien armada y permite que los niños sean espectadores de los miedos de otros, lo que, de algún modo, permite estar al lado de “los héroes” capaces deenfrentarlos. Nunca solos, siempre con otros.
La casa encendida no convierte los niños en héroes románticos y exitosos gracias a su esfuerzo y voluntad, es una apuesta inteligente a niños y niñas curiosos en cuya vida cotidiana, los miedos, variopintos, intensos, sutiles, simplemente están. Es función de los adultos acompañar.

Teatro Nacional Cervantes.
Libertad 815, CABA
Funciones: sábados y domingos a las 15