
Javier Berdichevsky y Andrés Gallina crearon esta dramaturgia como un mundo hecho con el aliento de distintos cuentos de Alejandra Kamiya; así logran traer hasta nosotros a seres unidos y separados por la vida, el amor, la muerte, la vejez, el olvido.
De esta manera es como funciona “Lo que se pierde se tiene para siempre”, fundiendo voces y climas, en una suerte de retablo escénico pergeñado por Lü Carnicero, cajas que contienen partes de una historia y que se van moviendo, transformándose y cobrando vida a medida que el tiempo lo reclama.
“Arroz”, “Los nombres”, “Fragmentos de una conversación” son algunos de los cuentos que se evocan por una frase, un diálogo o alguna situación, enhebrados en el relato despojado que va hilando Sofía Gala, siendo la Hija que reconstruye para el público la historia familiar de sus padres sobreviviendo a la sombra del hermano muerto.

El relato va siendo contado con precisión y seca ironía que se cuela sobriamente en las actuaciones de una minuciosa Sofía Gala y de la excelente Marita Ballesteros, con Enrique Amido como un padre creíblemente retraído en su propio mundo y una cuidadora, encarnada por Camila Marino Alfonsín, que parece jugar como puente entre lo ordinario y lo que se sale de la norma.
El decurso de esta obra puede sumirnos en un ánimo reflexivo, en algunos momentos tristes, pero todo está pensado como para una persona corriente: la vida nos puede sorprender, la vida puede dar un giro asombroso, sólo tenemos que estar abiertos a aceptarlo.
Los jueves de marzo, 20 h.
Teatro Astros
