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MEDEA: Dirección: Gustavo Pardi – Por Lic. Mariana Wassner

Medea aparece originalmente en la Teogonía de Hesíodo en el S VII AC,  pero la centralidad de su personaje cobra vida  a partir de la obra de Eurípides, en el siglo V AC;  narra como esta hija del rey Eetes, nieta de Helios, y sobrina de Circe, de quien ha heredado sus dotes de hechicera, ayuda a Jasón a encontrar el vellocino de oro. Se casan, tienen dos hijos, pero Jasón la abandona para casarse con la hija del rey Creonte.  Enloquecida por los celos y la sed de venganza, trama la muerte de su rival, del rey y de sus propios hijos. 

En esta ocasión, Irina Alonso es la responsable de la nueva versión, muy bien dirigida por Gustavo Pardi. 

En una puesta simple y compleja al mismo tiempo, con un escenario despojado, la iluminación, a cargo de Horacio Novelle, tiene un protagonismo fundamental: captar momentos, dar relevancia a cada personaje, a las mujeres del coro, a las sombras, al erotismo, a cada gesto.

Medea, la hechicera, interpretada por la excelente Antonella Fittipaldi, recrea a una mujer que al enterarse de que su marido Jasón la va a abandonar para casarse con otra, en nombre del bienestar de sus hijos, decide vengarse. 

Esta venganza no es sin contradicciones ni preguntas – muy agudos en tiempos actuales- acerca de la maternidad: “Yo los parí”- afirma. Y agrega “Es preferible ir a la guerra que parir”. 

Esta Medea no sólo cuestiona la naturalización del amor materno sino también el poderío de los hombres sobre las mujeres, ya que en breve será desterrada por el futuro suegro de Jasón. 

¿Hay que amar a los hijos a cualquier precio?

¿Por qué la mujer debe obedecer al hombre y conformarse con migajas de amor?

¿Se puede “comprar” a una mujer? ¿Qué sucede con la dignidad?

¿Qué es el amor maternal?

Esta Medea no elude jamás uno de los preceptos básicos de las tragedias griegas: lo inexorable del destino. Juega con los tiempos, combinando la ropa actual con las túnicas negras de las coreutas, en un clima denso, en el que intenta plantear en términos de un clásico, nuevas lecturas. 

Los extremos y la ambición no faltan a esta cita en la que el foco aparece ubicado en el lugar de las pasiones desencadenadas a partir del desprecio hacia esta mujer hechicera.

“Las mujeres debemos tomar decisiones difíciles”, insisten una y otra vez el coro y la misma protagonista: parir, amar, entregarse, matar, morir, padecer, aunque transgredan el límite de lo humanamente aceptable. Así, en este borde, Medea es (bellamente) monstruosa.

En la difícil tarea de traer a la actualidad un clásico, Pardi propone una Medea que logra no contraponer el abandono a la fragilidad, la culpa al deseo, la opresión a la liberación, pero sí darle vigencia poéticamente feminista. Y por ello, es política. 

¿Podremos prescindir del planteo moral que concita una mujer que mata a sus hijos sin caer en la banalidad de la justificación? Abrimos el dilema.

¡Viva el teatro!

Ficha técnica

Autor: Eurípides

Versión: Irina Alonso

Elenco: Antonella Fittipaldi, Marcelo Sánchez, Iván Díaz Benítez, Noelia Perea, Carolina Krivoruk, Lourdes Gomez, Adriano Barisone

Voz en off: Ingrid Pelicori

Diseño de iluminación: Horacio Novelle

Diseño sonoro y música original: Silvina Aspiazu

Entrenamiento vocal: Gisela Antman

Vestuario: Yamila Solbes

Fotografías: Gastón Frías

Comunicación y prensa: Mutuverría PR

Asistente técnico: Tomás Alcántara Acevedo

Asistencia de dirección: Glenda Aramburu

Dirección: Gustavo Pardi

Teatro: Centro Cultural de la Cooperación

Corrientes 1543, Caba.

Funciones: Sábados 20.30

Entradas por Alternativa Teatral

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