CONCIERTO/INICIO/MÚSICA

PEDRO AZNAR EN EL TEATRO GRAN REX (1.9.18) “UNA CELEBRACIÓN VIBRANTE” Por Maximiliano Curcio

 

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El versátil y multinstrumentista Pedro Aznar volvió al teatro Gran Rex de la calle Corrientes para presentar la segunda etapa del espectáculo “Resonancia”, esta vez en clave unipersonal. Aznar, viene celebrando desde el año pasado los 35 años de carrera solista que comenzara en 1982, revisitando lo mejor de su trayectoria, hasta llegar a su reciente “’Contraluz’ (2017). Repaso que no incluyó las excursiones en dúo junto a Charly García (los discos “Tango” y “Tango 4”), en una trayectoria que para colmo ostenta hitos junto a tres bandas emblema: Alas, Serú Girán y Pat Metheny Group. Un recorrido brillante.

En una primera etapa, desarrollada en la gira del pasado año, el espectáculo ofrecía una lista de clásicos interpretados junto a su habitual banda. En esta oportunidad, y fiel a los formatos unipersonales que suele abordar, la propuesta lo encuentra a Pedro solo sobre el escenario, rodeado de todos sus instrumentos, a medida que va ejecutando las diferentes canciones que conforman un repertorio totalmente renovado con respecto al anterior.

Con motivo de la conmemoración, Pedro ha lanzado un box set con toda su discografía solista, acompañado de un disco doble titulado ‘Esenciales’ (una suerte de ‘grandes éxitos’) y un libro de fotos de casi 100 páginas en donde cuenta, en primera persona, detalles acerca de la gestación de cada disco y canción en particular, al tiempo que reflexiona sobre su trayectoria musical. Con una mirada siempre puesta en el presente musical, ‘Resonancia’ cuenta con un EP con 4 canciones nuevas: “La Trampa”, “Tango Putain”, “Sí” y “Una de Amor”.

El show comenzó pasadas las 21 horas, celebrando así, en formato acústico y cronológicamente, lo más destacado de su discografía. El notable compositor desgrana una lista de temas que van desde hits infaltables, a valiosos “lados b” rescatados de una obra prolífica, para dar forma a una sólida lista de temas y que repasa, con justeza y acierto, cada tramo de su ecléctica obra.

Uno de los momentos más singulares del show es cuando el intérprete utiliza un aparato grabador en vivo para captar en dos o varias tomas un mismo tema, una invitación al público en vivo a ‘degustar’ la cocina de la grabación musical, prueba de su notable detallismo y altísimo riesgo interpretativo. El particular dispositivo capta la grabación en vivo de la voz y/o el instrumento y luego lo reproduce. Esto le permite al artista superponer su propia voz en más de una toma a medida que la interpreta, con el fin de capturar las distintas capas de sonido de una canción, respetando el modo en que fuera grabada la icónica canción “Because” de John Lennon, como realizara para la apertura del presente concierto. En su virtuosa ejecución, Pedro engrandece el cover lennoniano, tal y como registrara para su disco debut. En el homenaje beatle –grabado en tres tomas superpuestas- se capta la grandeza arquitectónica de una canción plena de matices, acaso un sincero homenaje del músico las influencias que la banda de Liverpool tuvo sobre su música desde muy temprana edad.

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Los aires de altiplano son una veta que el músico gusta de explorar en sus incursiones al folclore. “Soledad, Jujuy 1941” (Parte de Volar, 2002) arrancó aplausos del público, mientras Aznar entregaba una interpretación vocal conmovedora, trayendo a la memoria las influencias de su querida Leda Valladares y el ‘canto cósmico’. Por su parte, “Lina de Luto” y “Traición”, trajeron consigo dos de los pasajes más celebrados de la noche. Pedro hizo suyo el Gran Rex extendiendo un solo de guitarra hasta las pasarelas en la primera y pidiendo la complicidad del público para el acompañamiento rítmico de palmas en la segunda, sendos gestos de una comunión en perfecta sintonía entre los espectadores y su anfitrión.

Recurriendo nuevamente a la grabación en vivo para enriquecer la interpretación, Aznar retoma la utilización del aparato grabador promediando el show, para registrar de forma superpuesta las dos líneas melódicas de bajo eléctrico que componen la armonía instrumental de una canción de propia autoría (titulada “Perdón”) igual como lo hiciera cinco años antes en el DVD ‘Mil Noches y un Instante’. Más allá de este uso de la tecnología musical, se percibe en su show ‘Resonancia’ un sentido que atraviesa la tecnología musical como concepción a lo largo de los últimos 35 años, marco cronológico en que el autor ha desarrollado su carrera solista, la que hoy celebra y prueba del obsesivo nivel de detalle con el que trabaja la apuesta de revisionar su obra, no dejando ningún evento de la misma librado al azar.

El cantautor lo expresa así: “Este proceso consistió en volver sobre cada paso de la composición de cada disco, a lo largo del último año revisionar toda la obra discográfica, la curaduría fotográfica (color, puesta en nivel), escaneo de partituras y bocetos de letras, revisión de archivos fotográficos, remasterización de todos los discos, rehacer tapas de discos y arte gráfico, al mismo tiempo de preparar los shows y ensayar el repertorio respetando los modos en que fueron grabados los temas, para lo cual debés recuperar los timbres originales de los sintetizadores que ya no existen, programándolos en sintetizadores virtuales en pc para tocar en vivo y armar los videos de los shows que se proyectan como clips en las pantallas, que contienen mucho contenido de cada época”. Una tarea, sin dudas, monumental que desnuda la obsesión técnica de Aznar, un artista caracterizado por un perfeccionismo innato y visionario, a la altura de unos pocos elegidos a nivel mundial.

A la infaltable “Fotos de Tokio” (del disco homónimo de 1986), se sumaron las notables “Los chicos de la calle” (‘David y Goliath’, 1993) y “Barrio marginal (en una de sus numerosas composiciones para bandas sonoras cinematográficas junto a Eliseo Subiela), las cuales mostraron una latente y preocupante pertenencia social. Luego, “Muñequitos de Papel” (‘Parte de Volar’, 2002) entregó un magistral pasaje instrumental en donde Pedro se lució con su demoledor solo de bajo, mientras “Tema de Pototo” (un temprano registro de Almendra) se convirtiera en un bienvenido guiño nostálgico, desde que fuera grabado en su grandioso homenaje al querido Flaco ‘Puentes Amarillos’, de 2012).

Los bises incluyeron la brillante reversión que hace el artista del icónico “Ya no Hay Forma de Pedir Perdón” (autoría de Elton John y perteneciente a ‘David y Goliath’), “Ella se perdió” (David y Goliath’, 1993), “A primera vista” (la preferida del público, autoría de Chico César y grabada en ‘Cuerpo y Alma’, 1998) y la catártica “Quebrado”, consagrado himno en cada recital de Aznar, emblema de un disco que fuera punto de inflexión en su trayectoria, a la hora de consagrarlo como artista masivo de nuestra escena de rock. Una vez que las luces se encendieron y antes que el telón se corriera por última vez, la despedida a Pedro fue con una ovación de pie sostenida por varios minutos -en donde el teatro literalmente parecía flotar- y a la que el músico agradeció visiblemente conmovido.

No es nueva esta veta interpretativa de Aznar,  apelando a una puesta en escena minimalista; acaso una muestra más de su enorme capacidad musical. Pocos artistas pueden cargarse sobre sus espaladas la entera y absoluta responsabilidad del concierto bajo este formato, tarea que asume con excelencia, generando climas musicales sublimes. A nadie sorprende a estas alturas el talento de Pedro, sin embargo las sensaciones que provoca en escena la sobrada destreza con la que pasa de un instrumento a otro, maravillan una y otra vez: tocando guitarra eléctrica, acústica, bajo, teclados e instrumentos de percusión, la capacidad interpretativa que demuestra permite un viaje heterogéneo que recorre sus más variadas raíces musicales.

Amalgamando diversas melodías y ritmos, a lo largo de sus 11 discos de estudio solista, este presente lo coloca en un merecido lugar de reconocimiento popular. Fiel a sus principios musicales, ha sabido conjugar una vasta formación técnica con su riqueza expresiva para concebir una obra que ha evolucionado en el tiempo, integrando géneros como el rock, el jazz, el blues, el folclore y el tango. Un alquimista de la música contemporánea que despliega ante el espectador un variopinto abanico musical, sólo recomendable para paladares exquisitos.

Lista de temas:

“Because”

“Contemplación”

“Fotos de Tokyo”

“Los chicos de la calle”

“Barrio marginal”

“Traición”

“Buenos Aires” 

“Soledad, Jujuy 1941”

“Muñequitos de papel”

“Romance de la Luna tucumana”

“La Paz”

“Lina de luto”

“A cada hombre, a cada mujer”

“Tan alta que está la Luna”

“Quiero decirte que sí”

“Tema de Pototo”

“Perdón”

“Contraluz”

“Bises”

“Ella se perdió”

“Quebrado”

“A primera vista”,

“Ya no hay forma de pedir perdón”

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