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Maleducada – Autora: Silvia Schujer – Por Mariana Wassner

¿Quién no tuvo una Señorita Nelly, una Señorita Teresita? Porque aunque fueran señoras, no eran señoras ni seños, y menos aún, Laura, a secas. Eran “señoritas”. 

La excelente Silvia Schujer nos hace viajar a la década del 60, a la escuela primaria de esa época. Cada año, un grado. Y nos relata episodios que transcurrieron durante su recorrido escolar que no nos resultarán ajenos a quienes fuimos a la primaria por aquel entonces. Es una adulta hablando de un fragmento de su infancia con mucho sentido del humor. Ni a Schujer escritora ni a la niña que fue le falta esa mirada de asombro, tan particular, que la hacía, que me hacía y que a muchos los hizo preguntarse algunas cosas. Nos llamaban por el apellido, había cuadro de honor, en el aula estaban los hijos del doctor, del abogado, de la maestra, del encargado del edificio, del comisario, del empleado del banco, de las amas de casa. 

Esa escuela que estigmatizaba al gordo siempre gordo, al que no sabía y era siempre “el burro o la burra”, al que sabía y era siempre “el o la traga”, generando competencias descarnadas; nos ha dejado marcas profundas. 

Silvia Schujer relata y envuelve, y nos sumerge, incluso, en las luchas políticas de aquella época, atravesada por la caída de Frondizi, en 1962 y la asunción de José María Guido, la presidencia de Illia con el peronismo proscripto y el golpe de Estado que, en 1966, puso a Juan Carlos Onganía como presidente de facto. La autora relata su asombro infantil, y nos muestra cómo, muchas veces, los niños y las niñas saben que algo no anda bien, pero en la infancia de los 60 se obedecía…, casi siempre. Pensar distinto, preguntarse, era también una forma de desobediencia. 

Maleducada me llevó a preguntarme –y yo fui a una escuela primaria pública, de las llamadas progresistas- que si yo me daba cuenta de ciertas cosas, aunque no las dijera, ¿por qué los otros no? 

Silvia Schujer, precisamente, nos invita a que nos animemos a recordar sin rencor pero con mucha conciencia qué era ser niño/a, alumno/a en aquella época, como modo, tal vez, de pensar si nos hemos podido correr de un destino estigmatizante. 

En este libro no falta la referencia a Perón Vuelve, a la muerte del Che -“un luchador muerto”-, al autoritarismo ni a las dictaduras. 

Maleducada es profundamente política desde su inicio, porque ubica el crecimiento de una niña que observa su entorno y asume posiciones, aun siendo pequeña; porque cuestiona de adulta lo que no podía hacer de niña; por la enorme conciencia de cómo la libertad de expresión es una condición sine que non de la vida humana, aunque otros no lo consideren así. 

Maleducada es política porque expone al sistema educativo, lo que nos permite vislumbrar diferencias con el actual, sin dejar de contextualizar; porque expresa con absoluta claridad, desde una mirada de adulta-niña, la naturalización de las desigualdades sociales en pequeños detalles. 

Invito a compartir Maleducada con niños, niñas y adultos/as, porque excede el relato infantil, tiene gracia, es inteligente y las historias atrapan. 

Además, su lectura es una excusa excelente para reflexionar acerca de cómo y quiénes fuimos, en nuestra historia, en proceso, en contexto y con mucha irreverencia.

Y nos lleva a preguntarnos: ¿qué es ser “bien educada”?

Editorial Santillana, Colección Loqueleo 

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