
Cuando me encontré con este texto, ese primer encuentro visual, se convirtió en auditivo, en cuerpo todo, en colectivo. Este título, algo así como un pura sangre pero no del alcurnia ni de carreras.
Pura vena es poesía política y eso fue lo que se me hizo cuerpo.
La es un arma cargada de futuro dice Gabriel Celaya, y dice, además, se mancha. Esta poesía está manchada de petróleo, de viento, de trabajadoras y trabajadores, de historias de arrasamientos. Y, sin embargo, tiene existencia como poesía.
La poesía de Renata es una puerta para salir de la vida cotidiana que solemos declamar desde nuestros espacios cómodos, de los otros, de los que padecen, de los que están afuera de nuestro bienestar.
Hiller es uno más o una más que no sólo narra sino que lo hace porque vive, y allí reside su Pura vena.
Nuestro Sur, nuestro viento, nuestro frío configuran a los trabajadores y trabajadoras, luchantes diría (no sé si existe la palabra), en donde la solidaridad es la respuesta al individualismo.
Sacar a alguien de una inundación, la comida compartida, pasa a ser la cultura de un nosotros y nosotras. Sin romanticismos ni eufemismos, tan desgarrador como para que se vea que detrás de un acto solidario el amor se funde con lo revolucionario.
Aquí Renata nos trae a Rosa Luxemburgo.

Y sin embargo
“no hay nada más improbable
Más imposible
Más fantasioso que una revolución
una hora antes de que estalle”
Y sigue:
“Cuando haya que lanzar la pólvora
El hombre lanzará la pólvora
Cuando haya que lanzar un libro
El hombre lanzará el libro.
De la unión de pólvora y libro
Puede brotar la rosa más pura”
Renata construye una poesía desde cuentas tan regresivas como progresivas, si esa es la contracara. En verdad, en esta poesía no hay casi ni puntos ni comas, hay continuidades que nos permiten leer de manera diferente. Haciendo pausas donde queramos.
Nos trae a JW Cook
Por eso, lo regresivo no es sólo volver para atrás, sino que es tomar impulso para hacer ejercicio de la potencia revolucionaria.
Es mirar y mirarse, leer poesía y cantarse. Salva.
“El ritmo de nuestro cuerpo es así
Se acompasa con el tiempo
De la Tierra y la superficie
Cuando cerramos los ojos
Abrimos hacia dentro
Para percibir el infinito del cuerpo
Su sino es dar vida y batalla”.
Leamos poesía. Es persistir en el tiempo, como Pura vena.

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