
Un escenario que enciende una alerta en el espectador, ni bien ingresa a la sala; una imagen sucia, resquebrajada. Algo sobrecogedor y al mismo tiempo hipnótico.
Un hombre se filma a sí mismo montando una escena dentro de otra, relatándonos sus crímenes con parsimonia y tono de gozo contenido.
Y también irá mostrando una verdad dentro de la verdad, una verdad dentro de la mentira, una mentira dentro de otra, y luego todas juntas insertas en si mismas, como un laberinto de espejos rotos, como la misma realidad fragmentada y mezclada en un tiempo en el que no podemos encontrar la salida.
Los vínculos, el amor, el erotismo, la muerte y la locura expuestos bajo la sombra de los lazos amorosos y familiares, con crudeza y en clave de un acertijo que el espectador intentará desentrañar con denuedo.
Impactante thriller psicológico del dramaturgo catalán Jordi Galcerán, que cobra volumen gracias a las destacables actuaciones de Ernesto Falcke y Natalia Pascale, dirigidos certeramente por Guillermo Ghío.
Los sábados, 21 h.
Ítaca Complejo Teatral
