CUENTO

“MELODRAMA EN EL CIRCO CRIOLLO” Por Pablo Clerici

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En una vieja carpa de circo hacia fines de siglo XIX sobre la arena de piso de tierra, los hermanos Pacheco interpretan la famosa rutina que los ha catapultado como los payasos más exitosos del circo criollo. En pleno clímax cuando el hermano mayor culmina el acto a punto de propinarle un estruendoso sopapo a su hermano menor, interrumpe el número porque su emocionalidad lo desborda. El clownesco número muta de improvisto en melodrama criollo.

– ¡Ave María purísima! Perdone que lo disculpe mi cumpa. Me tomo este atrevimiento porque tengo atravesado como una vispa nel garguero y me encuentro en la urgencia de escupirla en este momento mismo.

– ¿Acá delante é la gente dirá usté?

– Pues así está la cosa mi cumpa, y es que ya no puedo atisbarle un sopapo más sin que se me vuelva una puñalada nel alma. Y es que mi cumpa tengo un secreto que aprieta y ya más tiempo no lo puedo aguantar… Sabe Dio que yo a usté le quiero y lo que siento nada tiene que ver con el afecto que se tienen los hermanos…Verá mi cumpa, mi santita madre me ha parido hembra y es la vida la que me ha calzado en botas de hombre… (Pausa) Y pa’ no retener nada en las tripas le viá a cer saber de cómo he cambiao la polleras por la chiripa. Jué una tarde de verano siendo yo una mocita a poco de florecer en un mujer, en esa suerte que fue desgracia, me hacía lavando ropas en el canal, cuando de repente un diablo de a caballo se apareció pa hacerme una herejía que ni los indios cumpa. Allí quedé yo sucia y tirada como toalla e cantina… Fue mi viejita tan santa que me encontró y lavó. Tatita se había ido y solitas habíamos quedado las dos. Sabe Dió el peligro que corren dos mujeres solas y pa no andar aguantando el manoseo de ningún otro hijo e puta me hice el hombre e la casa… (En silencio se mira las manos)

– Así que mi hermano es mi hermana ¿dirá usté?

– ¡Así como la burra de la gansa! Verá cumpa, esa tarde que fui maldita por aquel diablo, no solo se llevó mi pureza e niña sino que dejó su semilla del mal germinando dentro de mí… ;y es a veces que miro en sus ojos cumpa y veo aquel hijoeputa cabrón, los mismos ojos negros,  la misma cara e sátiro y con la camorra viene la parte del sopapo, y ¡PÄF!, se lo surto con tanta gana, con tanto sentimiento que por eso  sale tan bien y  tanto gusta la gente la rutina del sopapo… Pero es hoy, mi cumpa, que no veo en sus ojos al maldito, sino la ternura del niño que alguna vez usté jué… (Se emociona pero quiere disimularlo). Y disculpe que le mariconee pero sabe que no hay duro que no se ablande ni arisco que no se amanse así que le voy a cantar la justa. Y el asunto es que nueve lunas después nació la criatura y fue mi viejita quien lo crió como hijo propio y yo me convertí en su hermano mayor, vea cumpa…,yo…, yo soy su mamá… (Suspira aliviado) ¡Ave maría purísima! ¡Al fin le he cantado la verdá! ¡Pucha que algunas zambas son difícil de entonar, y si bien no curan, algo habrán de aliviar! Usté se preguntará que habrá sido de aquel diablo malevo, pues le diré que anduvo limpiando de indios el desierto y se ha proclamado el restaurador de la patria: Don Juan Manuel de Rosas.  Así pues, hijo fuiste, padre serás, cual hiciste tal habrás.

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