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DOCUMENTAL LA LECCION DE ANATOMIA – Charla con sus directores Agustín Kazah y Pablo Arévalo, y con Antonio Leiva – Por Dra. Raquel Tesone

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En el marco del BAFICI y a la salida del estreno mundial del documental “La lección de anatomía”, una película que nos cuenta la historia de la obra de teatro y de la relación de inmensa complicidad y amor entre Antonio Leiva y su creador Carlos Mathus, a quien se le rinde homenaje en vida con este rodaje de una fina y magnífica calidad cinematográfica.

Mantuvimos una charla con sus directores Agustín Kazah y Pablo Arévalo, y con el director de la obra de teatro que actualmente está estará en nuestra cartelera porteña a partir del 16 de mayo, el genial Antonio Leiva que tiene una participación sumamente interesante en la película y charlamos los cuatro sobre el backstage y este extraordinario resultado final.

Primero de todo, los felicito porque la película tiene todos los ingrediente y más no sólo para recomendarla sino para sentir orgullo nacional: muy entretenida, impecable la dirección en todo sentido, emotiva y conmovedora desde la risa al llanto, y es un verdadero reconocimiento a quien hizo historia y marco un hito en el universo teatral, Carlos Mathus, y su obra “La lección de Anatomía” que estuvo en la cartelera del mundo durante más de 34 años (la segunda obra de teatro de máxima duración mundial). Les agradezco esta invitación que me hicieron y mis aplausos que se suman a las ovaciones que hoy recibieron del público y a sala llena.

Cuéntenme cómo surgió la idea de hacer este film y si se basaron en poner la cámara (por momentos parece que la cámara “espía” lo que ocurre y que están improvisando) y en otros, parecería que todas las dotes actorales de cada uno fueron exprimidas al máximo.

Pablo Arévalo: Hace 12 años tuve la oportunidad de ver la última representación de “Lección”, y a raíz de eso, conocer a Mathus y a Leiva. Ellos tenían muchos datos históricos y anecdóticos sobre la obra y la inmensa cantidad de actores y actrices que fueron sucediendo las temporadas a lo largo de 36 años. Sin embargo, no había ningún tipo de registro audiovisual, fotográfico o literario público que estuviera disponible y no dejara toda esa información en el olvido.  Allí fue cuando surgió la idea de hacer un documental. La productora Rueguet Films se interesó en el proyecto y pudimos participar del Concurso Raymundo Gleyzer, en el año 2014. Ganar ese premio nos abrió muchas puertas.

Agustín Kazah: Al principio la idea era hacer un registro histórico de este fenómeno teatral. Pero a medida que fuimos avanzando con la investigación, nos dimos cuenta de que teníamos dos personajes sumamente interesantes que podían funcionar a la perfección en una película. Paula Magnani, guionista, pudo encontrar una estructura narrativa fiel e interesante. Por eso nos planteamos un registro de observación, confiábamos mucho en la relación Mathus-Leiva y nos parecía más rico acompañarlos en este proceso creativo. También nos parecía relevante contar con distintos fragmentos de la obra que se relacionan directamente con lo que pasa en la trama principal de la película.

¿Qué pensaba Carlos de hacer esta película? ¿El se dejó “dirigir” o fue aportando sus ideas?

Pablo Arévalo: Carlos apoyó el proyecto desde el principio. Le gustaba la idea de que a futuras generaciones les quedara un legado de lo que había sido “La Lección de Anatomía”. Nos divertimos mucho con él en rodaje y hasta se lo veía muy motivado con lo que estábamos haciendo. De tantos años de oficio, tenía muy clara la mecánica de trabajo. Junto con Antonio tenían una forma muy espontánea de hacer las cosas y eso permitió momentos únicos en la película.

Agustín Kazah: Recuerdo el primer día de rodaje. Aunque Carlos estaba al tanto de las necesidades técnicas y teníamos su permiso para grabar, ese día no quería ponerse el micrófono. No sabíamos qué hacer. Sin embargo, un rato después lo volvimos a intentar y aceptó de forma muy cordial. Estar con él era toda una aventura.

¿Qué sentimientos los acompañó durante el rodaje, a nivel personal Antonio como pareja, y en el aspecto profesional, saber que tenían poco tiempo para terminarla y que Carlos estaba enfermo? ¿Carlos la llegó a ver editada?

Agustín Kazah: Sabíamos que la situación de Carlos era delicada pero nunca nos imaginamos algo tan grave. Lo que pasó fue una sorpresa para todos y emocionalmente un golpe muy duro.

Pablo Arévalo: Con Antonio se conocían desde hace más de 40 años. Eran el uno para el otro. Leiva tuvo el coraje de seguir adelante y hacer un homenaje a Mathus y a la obra. Nos dimos cuenta de que todo el material ya grabado se resignificaba y empezábamos a contar una historia de amor.

Me fascinaron los planos fijos, los encuadres tan creativos, el acercamiento lento de la cámara hacia las nucas de los protagonistas y el foco en las miradas. Siendo dos quienes trabajaron juntos en la dirección y siendo su ópera prima, ¿cómo se combinaron entre ustedes para que salga esta maravilla? ¿Antonio les brindó algo de su experiencia actoral?

Agustín Kazah: Para esto fue fundamental el trabajo de investigación y pre producción. Realizamos muchas pruebas de cámara y analizábamos lo que más nos gustaba. De esta manera pudimos planificar mejor el rodaje.

Pablo Arévalo: Con Agustín nos conocemos hace mucho y tenemos una afinidad con el tipo de películas que nos gustan. Confiamos mucho uno en el otro y además teníamos un trabajo previo al rodaje muy puntual. En este aspecto fue fundamental la colaboración junto a Martín Larrea, nuestro DF, el cual hizo que todo fuese más sencillo.

Es de destacar que las escenas más desopilantes y de un humor exquisito, Antonio Leiva robó cámara. ¿Esto fue acordado? Por momentos, enfocaban a Antonio muy triste y luego, había como un chispazo de “sigamos adelante que quiero dejar este regalo a Carlos”. Esta sensación que trasunta en las escenas, ¿fueron elegidas en la edición de la película para transmitir esas emociones tan potentes?

Agustín Kazah: Antonio es todo un personaje. Es tal cual uno lo ve en la película. Nos regalaba momentos únicos constantemente. El material crudo era de casi cien horas y tuvimos que hacer un extenso trabajo de selección.

Pablo Arévalo: Estuvimos ocho meses viendo material. Logramos reducirlo a seis horas antes de “empezar a editar” con Nubia Campos Vieira, nuestra montajista. Ella nos aportó una mirada muy sensible sobre lo que estábamos contando.

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