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LA FIESTA DE LOS CHICOS de Ricky Pashkus – Por Mariano Barrientos

EL INCONSCIENTE fue invitado a una fiesta y se hizo presente. No fuimos los únicos y esa fue parte de la celebración: ver la Avenida Corrientes abarrotada de gente nos iluminó con su brillo habitual, imagen que casi había quedado olvidada a causa de la pandemia. 

Tuvimos la posibilidad de asistir a “The boys in the Band” en Broadway cuando se cumplía el aniversario de la emblemática obra del año 1968 que fue llevada al cine y al off de New York. En nuestro país fue adaptada y estrenada en 1970 pero fue levantada del cartel a los dos días del estreno ¿Cuál fue el causa? Actores hablando de homosexualidad encarnando personales amanerados y con tópicos sobre relaciones entre hombres. En ese entonces, esos temas eran tabú en nuestro país. Afortunadamente vivimos en tiempos mucho más evolucionados y la obra tuvo su revancha en este año 2021. Esta vez en el bellísimo Teatro Astral fuimos testigos de “La fiesta de los chicos” una obra adaptada por Ricky Pashkus y que en este caso, no se trata de un musical. Nos sorprende ver a un Fer Dente protagonizando su primer rol “no cantado” y llevándose a riendas la responsabilidad de interpretar a Michael en una fiesta solo de amigos gays. 

Disfrutamos de una lograda performance de Nico Di Pace en el Papel de Emory,  nos cuestionamos sobre los roles y estereotipos de la pareja que encarnan Tomas Fonzi y Nico Riera. La obra transcurre y resuelve un humor introspectivo por parte del espectador. Estamos obligados a reflexionar muchas cosas cuando irrumpe Alan, el personaje interpretado por Agustín Suárez, el único hetero de la fiesta y ex compañero de universidad de Michael que juzga y repudia a los gays. 

Pasamos por muchos altibajos, enredos, peleas y sarcasmos por parte de los nueve personajes entre los que encontramos al carismático Tupac Larriera interpretando a un stripper para animar la fiesta y a Santiago Pedredo fiel a su amistad con el protagonista que conmueve en el final de la obra. 

En conclusión, “La fiesta de los chicos” no sólo no causa repudio ni censuras porque justamente el tema que aborda, está naturalizado en nuestros tiempos. Se trata más bien de una obra de teatro de entretenimiento que carece del tinte de denuncia o de revelación de las otras puestas y lo que motiva al espectador a adquirir una entrada, es meramente la necesidad de diversión y no el morbo, ni la protesta por aquello que se intenta ocultar en nuestra sociedad.

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