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LA PASIÓN SEGÚN G.H. – Dirección: Marcelo Velázquez – Por Claudia Gorenstein

Asistimos a un espacio de concepción minimalista, donde las presencias de mayor cuerpo son encarnadas por la luz y la oscuridad, pensadas como entidad psíquica, como posicionamiento social, y como el diseño mobiliario de G.H. 

Un par de plataformas hacen las veces de ambiente, enseres y planos del decir. Una silla es lo único reconocible de lo cotidiano.

Todo está limpio, medido, ordenado. También todo puede estar oculto, según veremos en el desarrollo de la obra. 

Parte del espacio donde se desenvuelve la magnífica Mercedes Fraile, que llega, crece, se empequeñece y crece otra vez a nuestra vista, está iluminado; la otra, la que avanza desde el foro hacia el proscenio, llegando casi a la mitad del escenario, está en la oscuridad.

La protagonista mira hacia allá, hacia lo que no vemos. Lo describe como un departamento casi lujoso, ordenado, estético, prudente, como ella. Ese espacio es símbolo y cosa. Esa oscuridad se develará, y nos dejará incómodos y fascinados.

La adaptación y dirección de Marcelo Velázquez resuelve un texto lleno de anfractuosidades, sinuoso, como es la novela de la profunda y nada condescendiente Clarice Lispector, y la actuación sin concesiones ni cortapisas, de una fluidez que revela un registro profundo de los sentidos que propone la escritora, alumbra ese camino que tantea, reconociendo la existencia como una explosión de vida, como una conflagración entre la naturaleza y lo que llamamos humano, tema ya tratado por Lispector en “Cerca del corazón salvaje”.

La historia original es una gran elipsis existencial para configurar una pasión de lo carnal, como cumplimiento del sino de un ser humano, despojado de toda su circunstancia humanamente creada, en tránsito hacia su “cosedad”, como destino verdaderamente divino, proponiendo que las cosas son Dios mismo.

Ese camino lo allana la dirección y el texto de Velázquez, con poesía, con sobriedad y sin recurrir a ninguna simplificación, sí a una condensación de sentidos, cuidadosamente trabajados con escenografía de Ariel Vaccaro, iluminación de Alejandro Le Roux y música de Matías Macri, más todo un equipo que colaboró y enriqueció la puesta.

Es de destacar la realización audiovisual de Nico y Victoria Di Cocco que, de la mano de la dirección, ofrecieron un fragmento vibrante para el conjunto de la obra.

Funciones: Domingos 18 hs.

Teatro El Portón de Sánchez.

Sánchez de Bustamante 1034,  CABA

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