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ENCIERROS – Dirección y autoría: Susana Torres Molina – Por Lic.Mariana Wassner

Encierros es una obra de teatro compuesta por tres obras cortas de 20 minutos cada una, desarrolladas cada una de ellas en una cuadrado delimitado, con muy pocos objetos y en un escenario mínimo.

En la primera obra arranca una voz en off -casi desgarradoramente- y nos pone en clima con lo que vendrá, formulando una pregunta: “¿Y si en vez de encierro hablamos de intemperie, de vulnerabilidad, de repetición, de miedo?» Este eje atraviesa las tres piezas. En la primera, Hurlingham, la excelente actriz Silvia Dietrich, interpreta a una mujer que debe, junto a su hermana, internar a su madre en un geriátrico. Esta situación la lleva a recordar –en el sentido de pasar por el corazón- y revivir la escena de su propio encierro, cuando su madre decidió internarla en un colegio como pupila. La actriz desarrolla con increíble ductilidad y potencia arrolladora, los personajes de la hija, la madre, la enfermera y la directora del instituto. El encierro excede el límite de las paredes, produce miedo, porque lo que queda agazapado no puede salir, hasta que se actualiza y encarna en aquello que parecía olvidado.

Nada entre los dientes, la segunda obra, magníficamente desarrollada por Emiliano Díaz, marca ¿la vida? en un mundo distópico, entre pantallas, con pastillas que alimentan y sin construcción de referencias más que el propio estado en que cada quien está.

La tercera obra, Le privé, reúne a los dos actores, Dietrich y Diaz, en una historia que se inicia como una seducción, invasiva, ingenua, bizarra, inquietante, llena de humor, que se pierde en sí misma para tomar un rumbo inesperado para el personaje.

La agudeza de Susana Torres Molina, con su impecable dirección, nos invita desde el momento en que ingresamos a la sala, a un encierro que apreciamos como
espectadores: la iluminación, los objetos, el escenario, el fondo, la intimidad, lacomplicidad con lo que sucede, el aire mismo que se respira y nos abre preguntas
sobre el devenir de lo humano.
El encierro es el entramado complejo de múltiples encierros, en una polisemia que nos enfrenta a lo singular, siempre situado. La perspectiva de los encierros ajenos
como espectáculo, nos defiende, sin dudas, de la angustia por los propios. Por ello cada encierro es político, porque supone las condiciones humanas de
vulnerabilidad, soledad, fragilidad, temores, incertidumbres en un devenir que parece ir a la deriva, dejarnos a la intemperie.
Entonces, ¿qué conmueve de Encierros? La posibilidad de verse reflejado, con más o menos eufemismos, en aquello que precisamente, nos aterra: la soledad
hecha cuerpo en un mundo que duele.

Teatro del Pueblo  
Lavalle 3636, CABA
Jueves 21.00 hs

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