CARNET DE VOYAGE

HOTEL FORMENTOR, MALLORCA: La utopía posible

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Por Cathy Harrysson

En 1929, en el momento de la crisis económica más grande de la historia contemporánea, abría sus puertas en Mallorca el hotel Formentor. Nacía del deseo de un hombre excepcional, el porteño Adán Diehl, poeta, amante de las artes, amigo de la belleza. Diehl imaginó para su proyecto una tierra casi inexplorada, y quizás, fue su nombre que lo marcó en su destino paradisiaco.

Durante la primera guerra mundial Diehl es enviado a Paris como corresponsal por el periódico La Nación, ya su pluma contaba con cierto prestigio en Europa, donde formaba parte de la revista francesa de poesía. Poesía que lo haría célebre años después al ser incluido por Borges en la Antología Poética Argentina.

Afincado en Paris, Dielh descubre el norte de Mallorca. Su deseo es una epifanía, una revelación: convertir el norte de la isla en un centro de peregrinación y una referencia cultural en Europa. Para lograrlo, hace construir un hotel. Diehl obtiene un crédito ilimitado por parte del banco mallorquín – Crédito Balear – ya que su familia era solvente y estaba emparentada con la banca Tornquist  de Argentina.

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En una época en que las escuelas de  hotelería brillaban por su ausencia, el Hotel Formentor sentó cátedra en la materia.

El Hotel fue, al momento de su inauguración y durante muchos años, junto al Gran Hotel, el único establecimiento de lujo de las Baleares.

Adán actuó movido por el deseo de crear un  lugar de encuentros y tertulias de las grandes personalidades del siglo XX.

Diehl y su esposa organizaron la celebración de la « Semana de la Sabiduría » el 1931, también conocida como la « Semana de la Filosofía » que se hizo prestigiosa en toda Europa gracias a la fama de sus invitados como Ortega y Gasset. El Hotel organizaba, a la iniciativa de Diehl,   premios literarios como el premio de Los Editores, con galardonados, años más tarde, como Borges y Samuel Beckett.

En muy poco tiempo, el hotel comienza a tener fama internacional,  Diehl está consciente de la necesidad de la publicidad y de atraer a los intelectuales del mundo. Sus influencias son muchas. Todos los días, en Paris, consigue que se afiche en espacios publicitarios  la temperatura del agua de la playa. Nace la leyenda.

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Además, en su proyecto, tal y como tantas veces insistió su esposa María Elena Popolicio, se generó la creación de fondos para que los artistas sin suficiente dinero para poder pagar el hotel, pudieran instalarse en Formentor invitados por Diehl.

De las fantásticas noches de tertulia y poesía que han hecho de Formentor una leyenda, recuperamos este fragmento de Gabriel Celaya:

La alegría del azul y en la mano, Formentor.

Hoy me siento más que un yo

y hablo a cualquiera de tú.

Soy un punto indestructible,

un dios pequeño y radiante ;

sólo lo bárbaro y campante ;

soy lo visto en lo  increíble .

Formentor con su alegría natural en agua y flor,

y sin « pésame señor » de imbécil hipocresía.

Formentor y el mundo virgen libre de remordimientos. 

O quizás nos acerquemos más el fragmento de Jaime Gil de Diezma :

Predominada un sentimiento de general jubilación.

Abrazos, inesperadas pregunta de amistad y la salutación de los maestros entre sonrisas todavía borrosas, fotografías de hace tiempo no recibían al entrar. Llegábamos después de un viaje demasiado breve no sé si de otro mundo más real, pero sin duda menos pintoresco.

Y algo de nuestro invierno, de sus preocupaciones y de sus precauciones, seguramente se notaba cuando alcanzábamos al fondo del instancia, donde un hombre muy joven de pie nos espera silencioso junto a los grandes ventanales. Volvimos, por supuesto, y es otro  invierno cuando escribo, pasados ya casi dos años.

Mis ideas sobre cualquier posible paraíso son, me parece a mí, bastante claras, y desde luego diferentes, pero : para qué no admitir que fui feliz, que a menudo me acuerdo?

En estas otras noches de noviembre, negras de agua, cuando se oyen bocinas de barco, entre dos sueños, uno piensa en lo que queda de esos días : algo de luz y un poco de calor intermitente, como una brasa de antracita.

Jorge Luis Borges habla de Mallorca desde Formentor:

Mallorca como lugar parecido a la felicidad, apto para ser él dichoso, apto para el escenario de la dicha », pero enseguida, después del piropo, el mejor que alguien puede echarme una tierra, añadió que él,  « como tantos otros isleños y forasteros, no había poseído casi nunca el caudal de felicidad que uno debe llevar dentro para sentirse espectador digno (y no avergonzado) de tanta claridad de belleza »

A pesar de la notoriedad internacional gracias a los invitados de prestigio el hotel, Diehl sólo pudo mantener la propiedad de Fomentor alrededor de cinco años.

Las consecuencias del crash financiero de la bolsa de Nueva York, que afectaron también a la Argentina y a la banca Tornquist fueron variables que pusieron en duda todo el financiamiento del hotel. Los banqueros no tuvieron más remedio que reclamarle a Diehl el pago de la deuda contraída.

Diehl regresaría a la Argentina en bancarrota y sin saber que pocos  años después de su muerte, el Hotel se convertiría en lo que él soñó: una leyenda viva, una utopía que atrae actualmente a grandes personalidades, Aún se organizan, entre marzo y octubre las tertulias poéticas, la Semana de la  Música, la Semana de la Literatura y las noches poéticas. Premios y reconocimientos a las letras siguen siendo entregados en el Hotel Formentor. ¡¿Cómo podría saber Diehl que su obra sería inmortal?!

Actualmente el hotel pertenece el grupo español Barcelo, han conservado intacta la decoración años 30 y el espíritu del lugar ha sido respetado con celo. Sigue siendo cinco estrellas lujo.

Desde hotel Formentor, donde les escribo, recibo la fragancia de los pinos. Nos subieron con un carrito de golf desde la playa hasta la recepción. Todos los detalles son exquisitos. Este agosto 2015 están completos. Cerrarán de octubre, hasta marzo, como cada año.

El inconsciente nos trajo hasta aquí, elige también sus destinaciones turísticas. En sus jardines llenos de esculturas, en su interior el rastro de los años locos, fotos de las tertulias, afiches hechos a mano, todo invita a la contemplación, y en ella, a la libertad.   

Es un santuario anclado en una playa de pinos.

La carretera para volver a Puerto Pollença es peligrosa, llena de curvas y precipicios, paisajes inolvidables, es  cómo partir de uno mismo, a otra cita. Pienso en lo lejos que llegué.

Me permito este momento de plenitud, lejos, mi ciudad sin mar. Compruebo que sí, Formentera y Mallorca son lugares propicios para la felicidad, como dijo Borges. Soy un hombre feliz.

Viajamos para cambiar de ideas, más que de lugar.

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Mediterráneamente, Cathy Harrysson

En la próxima entrega de “carnet de voyage”:

Los atardeceres de Puerto Pollença. Pintura música y poesía en torno a esta bahía.

2 pensamientos en “HOTEL FORMENTOR, MALLORCA: La utopía posible

  1. Acabo de leer el artículo de Cathy Harrysson sobre el Hotel Formentor, ubicado en el corazón de Mayorca, es maravilloso conocer su historia, tan llena de creatividad…. El Maestro Borges lo describe: ” Como lugar parecido a la felicidad….” Sin duda quiero conocer este sitio emblemático !!!

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