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EL AMO DEL MUNDO – Protagonistas: Paula Ransenberg y Lautaro Delgado Tymruk – Dirección: Franciso Lumerman – Por Dra. Raquel Tesone

El amo del mundo se gesta a partir de la pluma excelsa de Alfonsina Storni e intervenida por Lumerman. Fue estrenada en el Teatro Cervantes el 20 de marzo de 1927 asistiendo el presidente Marcelo Torcuato de Alvear y su conyugue Regina Pacini.  Adelantada para su época, la crítica y el público la defenestraron y sólo tuvo una duración de 3 días en cartel; casi un acto de censura y de muestra del poder de los medios hegemónicos.

A 83 años de la muerte de Alfonsina, considerada precursora  del feminismo, es dignificada, su obra y ella  por un elenco que trabajó arduamente de la mano de un eximio director, dramaturgo, actor y docente Francisco Lumerman con dos bestias de la escena como actores protagónicos: Lautaro Delgado Tymruk y Paula Ransenberg. 

La obra es muy dinámica, posee un ritmo que lleva a los espectadores a estar atentos a los gags,  tiene como valor agregado el introducir a la audiencia  en la dimensión de la lógica femenina. Es fundamental señalar que esto sucede ,  gracias a la intervención dramatúrgica realizada por Francisco Lumerman que, respetando su texto y  otorgando toques  de humor y refinada ironía.

Esta obra revisitada e inserta en nuestra realidad actual, donde la subjetividad femenina se está reformulando en el imaginario socio-cultural, recobra toda la dimensión que explica por qué provocó tanto rechazo. El amo del mundo (ya su título guarda toda su potencia) es una puesta en cuestionamiento revolucionaria -tanto por su hondura psicológica y social, como por su destacable posición política- a la sumisión al sistema heteronormado, binario y patriarcal.

La línea argumental trata de una Compañía de teatro que está en el ensayo previo al estreno. Lautaro Delgado Tymruk encarna a Gabriel, el director de la obra, creador de la Compañía, y al mismo tiempo, pareja desde hace 15 años de la actriz protagonista, Mara quien en la obra compone a Márgara, interpretada por Paula Ransenberg, una mujer soltera que en los años 30 pone en jaque el formato de la institución matrimonial y los mandatos sociales de la maternidad.

Es muy interesante el desdoblamiento que mantienen los dos actores principales, Delgado Tymruk y Ransenberg al momento de superponerse el texto de la obra que los interpela como pareja y que los lleva a interrumpir los ensayos para cuestionarse esa ficción penetrando y develando la verdad que esconde su vínculo matrimonial.  Un duelo de titanes en la obra (porque en la obra dentro de la escena, compiten por el divismo, lo cual le da mucha comicidad) y a la vez, un combate donde se dan estocadas certeras al apropiarse  del espacio escénico con sus cuerpos y sus palabras, dejando todo en él.  El proceso de creación teatral, el interjuego entre la ficción con la realidad, los lugares de poder, la dialéctica amo y esclavo de  la lógica inconsciente  masculina y femenina, está abordada con  maestría por los actores. El genial director Lumerman explica que intervino el texto de Storni y que si bien quitó algunas escenas de la obra original  “…no cambié palabras sino que elegí que uno escuchara y viera el texto que escribió Alfonsina y todas esas interrupciones que aparecen  alrededor del ensayo están pensadas en función de la obra de Alfonsina, en momentos en que yo sentía que podían ser intervenida y que eso podía ayudar a poder acercar al espectador de esa obra o de alimentarle la tensión”.

Un texto agudo y sagaz que hace estallar la crisis de pareja que estaba en ciernes, haciendo que la ficción del guión de la obra se entremezcle en las vivencias matrimoniales. Ese contrapunto en donde la ficción ingresa en la realidad de los actores, suele suceder en la vida real. Muchísimas son las actrices que sufren abuso de poder de toda clase por parte de quienes lo detentan y cuando eligen ser respetadas, pierden la oportunidad de seguir con su proyecto.

Gabriel y Mara están envueltos por los sentimientos y los cuestionamientos de Claudio y Márgara. Este es un punto muy importante a trabajar durante el proceso creativo en la composición de los personajes, ya que un texto teatral moviliza zonas muy profundas de lo Inconsciente. Y el borde que se cruza entre la ficción y la realidad, se torna desopilante en la obra, desatando risas en el público que estamos expectantes disfrutando de las actuaciones de todo un elenco de primer nivel muy bien dirigido para desplegar sus talentos en el escenario.

Esta obra revela como en nuestra sociedad la subjetividad femenina puede quedar esclavizada frente a un amo si bien  los movimientos feministas puedan despertar consciencia, a nivel de lo Inconsciente, en las mujeres aún siguen operando los mandatos de sometimiento de manera subliminal. Así lo expresa Alfonsina en su poema La loba (último fragmento):

Yo soy como la loba. Ando sola y me río

Del rebaño. El sustento me lo gano y es mío

Donde quiera que sea, que yo tengo una mano

Que sabe trabajar y un cerebro que es sano.

La que pueda seguirme que se venga conmigo.

Pero yo estoy de pie, de frente al enemigo,

La vida, y no temo su arrebato fatal

Porque tengo en la mano siempre pronto un puñal.

El hijo y después yo y después… ¡lo que sea!

Aquello que me llame más pronto a la pelea.

A veces la ilusión de un capullo de amor

Que yo sé malograr antes que se haga flor.

Yo soy como la loba,

Quebré con el rebaño

Y me fui a la montaña

Fatigada del llano”

Los espectadores nos dejamos atravesar por las palabras de este texto y salimos transformados, además de entretenernos, nos llevamos los pensamientos de avanzada de esta poeta original que con su propia vida (madre soltera en aquella época) es un ejemplo de feminismo.

Es de destacar la impresionante escenografía de Rodrigo González Garillo, cuidada en los detalles de época y deslumbrante. El vestuario de Julio Suárez y la iluminación de Ricardo Sica son ambos, impecables. 

Y todos y cada uno del equipo de esta obra han honrado la obra de Alfonsina, y sali de la sala con renovadas ganas de volver a leer todos sus poemas.

Deseo terminar la nota con el poema de Alfonsina Hombre pequeñito que condensa los significantes de la condición femenina que circulan en El amo del mundo:

«Hombre pequeñito, hombre pequeñito,

Suelta a tu canario que quiere volar…

Yo soy el canario, hombre pequeñito,

Déjame saltar.

Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,

Hombre pequeñito que jaula me das.

Digo pequeñito porque no me entiendes,

Ni me entenderás.

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto

Ábreme la jaula que quiero escapar;

Hombre pequeñito, te amé media hora,

No me pidas más»

Funciones: jueves a domingos a las 20 h en Teatro Regio.


Elenco: Paula Ransenberg, Lautaro Delgado Tymruk, Adriana Ferrer, Fiamma Carranza Macchi, Rosario Varela, Franco Quercia y David Subí.

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